Carta a las víctimas de abuso sexual y maltrato

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Tú, como yo, eres una persona que tiene mucho más que el haber sido abusada sexualmente o maltratada: eres mucho más. Una parte de nosotr@s siempre tendrá esa cicatriz, como ya sabemos… una cicatriz que nos hace más bellas y resistentes, más resilientes.

Déjate amiga/ amigo, curar las heridas que otros te infligieron, porque sé que se puede. Abre tu corazón dañado y comienza el camino de renacer.

Sí, tú has sido abusad@, maltratad@… pero tú eres mucho más que todo eso, dentro de tu mente y de tu cuerpo tienes mucho más que crear más allá del abuso y el maltrato. Te aseguró que hay una vida detrás de todo eso, me niego a querer ser superviviente, porque solo hay una vida, al menos yo solo  conozco esta por ahora y me niego a sobrevivirla: YO QUIERO VIVIRLA.

Mi infancia y adolescencia como la de muchos, no fue nada fácil, fue un infierno, como la de tantos otros. 

Una anécdota: Cuando me independicé estuve muchos años, muchas noches despertándome aterrada; despertaba a mi marido con un terror increíble, creía literalmente, que había alguien malo en mi casa y que íbamos a morir. Cuando comencé el difícil caminar hacia la cicatrización de las heridas de mi infancia y adolescencia (por suerte ahora he descubierto que este camino no pararé nunca de andarlo, he decidido quedarme en él, pero tomándomelo con calma)

Esos despertares aterrada, entre otros “regalitos” fueron el “regalo caducado” que me dejaron mis padres y ¿cómo no?,  el hermano de mi madre.

Pero trabajé y trabajo cada día muy duro, y les devolví el “regalo caducado” a cada uno de ellos, me liberé de gran parte de mi culpa y vergüenza y le he dado a cada uno, la responsabilidad que les corresponde, la responsabilidad exclusivamente suya, como adultos responsables de una niña.

Te contaré algo de nuestros recuerdos, de nuestro cuerpo, de nuestra mente. Cuando hemos sufrido tanto, hay una parte que se queda anclada a ese sufrimiento, de un modo u otro se queda enganchada a él, y el sufrimiento se hace eterno y perpetuo, puede aparecer en forma de síntomas, pesadillas, de depresión, de ansiedad, de fibromialgia, de enfados con los demás, de egoísmo narcisista… Puede aparecer de muchos modos tanto físicos, psicológicos, como sociales, pero ¿sabes qué? No tienes por qué mantener esa cadena perpetua: ese círculo vicioso se puede romper. Podemos crear conexiones nuevas (el cerebro es plástico y crea nuevas conexiones en base a la experiencia y nuevos aprendizajes), así que: podemos crear otras conexiones, otras emociones, otros pensamientos, otras acciones basados en la RESILIENCIA, basados en el amor, en la confianza, podemos, tenemos el poder, la maravillosa magia interior de crear otros modos de vivir la vida.

NO podemos hacer desaparecer las conexiones, los recuerdos conscientes e inconscientes de dolor, de trauma, pero podemos integrarlos. Además, al reforzar y crear otras conexiones basadas en el bienestar, las de malestar aunque no desaparezcan se debilitarán.

Es como hacer un camino en la montaña: nos dieron  el camino hecho de niños, y nosotros seguimos siempre pasando por ese mismo lado y llegando al mismo lugar una y otra vez. Pero ¿acaso la montaña no es enorme y tiene otros lugares donde poder caminar? Para crear nuevos caminos hay dos cosas que son claves:

1.- ACEPTAR ese camino que durante años hemos seguido y que forma parte de nuestra montaña. Aceptarlo es vital en todo cambio, pero eso no significa tener que volver a transitarlo: aceptar no es resignarse, todo lo contrario, es el inicio del valor y la confianza. Tal vez haya días que si lo hagas, incluso que lo decidas conscientemente, otras puede que lo camines sin darte cuenta, pues es lo que le ocurre al cerebro: repite lo que esta acostumbrado. Pero ahora, en este punto, puedes crear muchos más momentos de pararte y decidir por dónde quieres ir.

Otra cosa importante: ACEPTAR no es caer en el victimismo, somos víctimas, cierto, y en una parte de este caminar, como parte del propio proceso de sanar, habrá un tramo que conectaremos con ella y tendremos una etapa de caer en el victimismo, en el ¿por qué a mí?, etc., Está bien, aceptemos y dejemos ir, no nos quedemos anclados en ello: es una etapa, un proceso, pero no un lugar para quedarnos, necesitamos la energía para seguir caminando, así que recuerda que si te sientes así en algún momento, se trata de una etapa que pasará, que hay que dejar ir y seguir caminando.

Recuerda que sí, somos víctimas, pero PODEROSAS: podemos cicatrizar nuestras heridas. Tenemos ese poder, contamos con ayuda para hacerlo, no estamos solas/ solos.

2.-Puedes decidir comenzar a andar por otros lugares de esa montaña maravillosa, comenzamos a cambiar nuestra ruta y a descubrir que hay otros destinos y entonces la ruta de siempre comenzará a no ser tan usada y otros caminos aparecerán.

Para mí esta es una metáfora que me ayuda a comprender mi propia mente, mi propia experiencia, me da fuerzas y guía para saber que tengo el poder de ACEPTAR Y CAMBIAR, de no tener que seguir siempre el camino que otros marcaron y decidieron por mí: me ayuda a empoderarme.

¿Y sabes qué? He descubierto caminos que nunca imaginé, como el que recién estoy transitando, un camino creado por mi trabajo personal, donde LA MUJER QUE HOY SOY CUIDA A LA NIÑA QUE FUI,  y este ha sido uno de mis grandes descubrimientos (caminos nuevos creados ) y regalos presentes. Saber y sentir, caminar por ese hermoso camino en el que ya no necesito a unos padres que me den seguridad y protección porque yo puedo dármela a mí misma!!!

Acepto lo que me ocurrió, pasó, me tocó esa familia, me tocaron esas experiencias difíciles, me tocó vivir con el miedo como compañero cada día, durare muchos años de mi vida, sí, pero son parte del pasado, PASARON… TÚ Y YO SOMOS MUCHO MÁS QUE NUESTRO PASADO. Somos PODEROSAS, PODEROSOS.

Así que amiga, amigo, plantéate que tal vez  puedes andar por otros caminos,  probar que hay lugares hermosos por descubrir dentro de ti misma/mismo.

YO NO LO DUDO: YO SÉ QUE PUEDES, si hemos podido nosotros, tú también.

Te deseo una vida cargada de RESILIENCIA Y CONFIANZA PLENA.

 

Sandra Rosa Aragón

Sandra Rosa Aragón

Psicóloga sanitaria y Neuropsicóloga clínica.
Nº colegiada: AO08574 en el Centro Psicológico Manuel Hernández, Málaga.
Doctorada en Psicología de las Emociones, Máster en Inteligencia Emocional, Experta en Educación Familiar y Social, Experta en Mindfulness para Psicólogos clínicos. Máster en Neuropsicológica clínica Infanto-juvenil. Postgrado Modelo PARCUVE (cursando actualmente)
Especialista en Trauma Psicológico y Apego tanto en niños como en adultos. Prevención, Detección e Intervención en abuso sexual infantil. Trastornos del neurodesarrollo y trastornos internalizantes y externalizantes.

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